ADICCIÓN A INTERNET
Los síntomas principales son la navegación por Internet durante más de 6 horas al día en vez de trabajar o estudiar , la tensión y el enfado generados en el usuario cuando no puede conectarse a la Red. Los internautas adictos reparten su tiempo en 5 actividades en particular: juegos online, visita a páginas pornográficas, redes sociales virtuales, compras por Internet y navegación en general. La falta de calor familiar y la ausencia de compañía y juegos reales son las principales razones para convertirse en un adicto a Internet.
Las posibilidades de la red son tantas que es muy fácil engancharse y desperdiciar demasiadas horas cada día.
Siempre han existido adicciones psicológicas (al juego, al sexo, al trabajo, a las compras...). A principios de los ochenta se escribió mucho sobre la adicción a la televisión. Paralelamente, hoy se estudia la adicción al móvil y a los videojuegos. Pero con la popularización de la informática nos enfrentamos a una modalidad adictiva más peligrosa: Internet.
Cuidado con...
- Las páginas web.- Lo más común. Buscamos páginas de nuestro interés y su alto número hace imposible verlas todas. Cuanto más navegamos, más webs descubrimos que exigen nuestra atención. En ellas conseguimos apoyo social o satisfacción sexual, creamos personalidades ficticias o sacamos a la luz aspectos ocultos o reprimidos de nuestro carácter y tenemos sensaciones falsas de poder.
- El correo electrónico.- Mucha gente es adicta sin ser consciente de ello. Ha dejado de ser una herramienta de comunicación para convertirse en un instrumento para manejar nuestras agendas y contactos. Además, nos sentimos bien si recibimos correos:
creemos que la gente nos quiere si nos escribe.
- El ‘blog’.- Comprobamos demasiadas veces cuánta gente ha entrado en nuestra página, analizamos todo lo que nos sucede, lo que vemos o leemos por si es material aprovechable para un post, apreciamos más a nuestros lectores que a nuestros amigos y envidiamos a los que tienen más lectores, comentarios o escriben mejor que nosotros.
- El chat.- Adaptamos nuestros horarios a los de nuestros interlocutores, nos enredamos en conversaciones banales mientras nos engañamos pensando que estamos teniendo una vida social plena y, cuando no chateamos, tenemos la sensación de que nos estamos perdiendo algo. Además, el carácter temático de la mayoría de los chats (fútbol, sexo, etc.) contribuye a alienarnos más y a distanciarnos de otras realidades.
Cuando el uso de Internet interrumpe significativamente y sin motivos las actividades habituales, se trata de una adicción en la que cada persona tiene la necesidad de aumentar la cantidad de tiempo conectado a Internet para sentirse satisfecha.
La adicción a Internet está estrechamente relacionada con la adolescencia. El perfil más frecuente suele ser el de varón joven con baja autoestima y fobia social (timidez), aunque hoy en día hay muchos jóvenes de carácterísticas diversas.
Entre los síntomas para detectar una adicción a Internet, nos encontramos con:
- Cambios en los hábitos de vida para conectarse más a menudo, por ejemplo dormir menos horas.
- Descuido de la salud y actividad física.
- Evitación de otro tipo de actividades importantes.
- Pérdida de contactos sociales.
- Total concentración en la pantalla, ignorando lo que pasa alrededor.
- Gran irritabilidad por ser interrumpido.
Los padres y educadores se deben fijar en:
- El tiempo que pasa conectado a Internet sin necesidad de pasarlo.
- La frecuencia con la que se conecta.
- Los motivos por los que dice conectarse.
- La actitud que muestra cuando se le molesta (irritabilidad, ansiedad, etc.).
- La actitud que muestra mientras está conectado (absorto, muy concentrado, ansioso, etc.).
Como cualquier adicción, la adicción a Internet afecta negativamente a la persona y tiene serias consecuencias en:
- Las relaciones con los otros.
- El trabajo o las tareas que se desempeñan.
- La salud.
- Los hábitos diarios.
Por todo ello, si los padres y educadores están preocupados por la posibilidad de que un adolescente (o niño) sufra adicción a Internet, deben contactar con un profesional.
TRASTORNO POR DÉFICIT DE ATENCIÓN CON O SIN HIPERACTIVIDAD (TDAH)
El TDAH (trastorno por déficit de atención e hiperactividad) es un problema de seria importancia debido a su repercusión en el ámbito escolar, social y familiar. En concreto afecta a la capacidad del niño para:
- Controlar su nivel de actividad (hiperactividad)
- Frenar sus pensamientos y comportamientos (impulsividad)
- Prestar atención a las acciones que realizan (inatención)
Características del déficit de atención- DA:
- Presta suficiente atención pero no entiende
- Parece no escuchar
- No finaliza las tareas
- Se distrae con facilidad
- Es incapaz de mantener la atención durante el tiempo que requiere la actividad
- Olvida y pierde cosas necesarias para su actividad
- Está en las nubes en clase
- Tiene dificultades para organizar las tareas escolares
- Son desordenados y chapuceros
- Es lento/a para realizar tareas habituales
Características del déficit de atención con hiperactividad- DAH:
A parte de las características que conlleva el déficit de atención, se añaden las siguientes:
- Se mueve mucho (corre, salta, se balancea) sin fin alguno
- Se levanta continuamente de su asiento en clase
- Habla en exceso
- Interrumpe las conversaciones y no sabe esperar turnos
- Responden de forma precipitada a las preguntas que se le hacen
- Son molestos y en ocasiones provocan el rechazo por parte de los compañeros y adultos
- Se expone al riesgo sin pensar en las consecuencias
Es muy importante conocer las características que se presentan en cada niño para poder dar una respuesta eficaz. Asimismo, es necesario asesorar al profesorado y realizar un trabajo coordinado.
El trabajo se realiza de manera individual y por profesionales con amplia experiencia en problemas de aprendizaje.
Además del trabajo individualizado contamos con cursos Técnicas de Estudio, enfocado a todos los niños que quieran mejorar su rendimiento en el aprendizaje.
Mitos/ Realidades
- Aunque el TDAH existe, es un problema relativamente leve que desaparece con la edad.
El TDAH persiste en la vida adulta en un 30-70% de los casos, y sus síntomas también implican entonces dificultades personales, familiares y laborales. Además, su presencia, sobre todo sin tratamiento, es un factor de riesgo importante para la aparición de otros trastornos como ansiedad, depresión y abuso de drogas.
-Si un niño no es hiperactivo, no puede tener TDAH.
Aunque con frecuencia el TDAH asocia síntomas de hiperactividad e impulsividad, el tipo predominantemente inatento sólo presenta sintomatología de inatención, por lo que las conductas más evidentes (inquietud, oposicionismo, agresividad) no están presentes en él. Por otra parte, las niñas son menos hiperactivas y menos impulsivas que los niños, por lo que una niña afecta de TDAH puede no manifestar de forma evidente los síntomas conductuales propios del trastorno.
- El TDAH afecta sólo a los varones.
Aunque su proporción en varones es cuatro veces superior, las niñas también manifiestan este trastorno.
- El TDAH se debe a factores relacionados con alergias alimentarias, aditivos y colorantes u otros problemas ambientales.
No existen pruebas científicas que señalen estos factores como causales del trastorno, ni tampoco que apunten a que los tratamientos basados en las restricciones dietéticas sean eficaces en general.
- El TDAH se debe a la mala educación proporcionada hoy día por los padres.
El TDAH es un trastorno neurobiológico sin relación alguna en su aparición con las características familiares. Si estas son negativas lo agravarán, pero no son causa suficiente para producirlo.
- El TDAH es un trastorno debido a la forma actual de vida, que antes no existía y cuyas cifras están aumentando.
Aunque es cierto que ciertas características de la sociedad actual pueden hacer más patente su presencia (las mayores exigencias escolares y sociales desde temprana edad, la menor disponibilidad de soportes externos para las familias actuales, etc.) no debe olvidarse que la primera descripción médica del trastorno data de 1902. Por otro lado, los datos sobre su presencia son estables a lo largo del tiempo y similares tanto en países industrializados como en países en vías de desarrollo y del llamado tercer mundo.
- El niño con TDAH necesita clases especiales.
El TDAH no afecta necesariamente a la capacidad intelectual, aunque sus síntomas sí afectan al rendimiento escolar. Por ello, los niños con TDAH pueden precisar intervenciones específicas de tipo pedagógico, pero no una ubicación escolar diferente al resto de los niños de su edad y nivel de desarrollo.
- El tratamiento farmacológico se utiliza en el TDAH para sustituir las intervenciones psicológicas y escolares, más costosas y eficaces.
Un reciente estudio llevado a cabo con más de 400 niños afectos de TDAH ha demostrado que el tratamiento multimodal (la combinación del tratamiento farmacológico y las intervenciones psicológicas y escolares) es el tratamiento más eficaz del trastorno. En la comparación del tratamiento farmacológico solo frente al tratamiento psicológico solo, el tratamiento farmacológico se demostró significativamente más eficaz.
- Los psicoestimulantes producen dependencia o su uso induce la aparición de dependencias.
El uso correcto de los psicoestimulantes, del modo prescrito y a las dosis indicadas, no produce tolerancia (no deja de ser eficaz ni es preciso aumentar dosis, salvo por motivos de peso y edad) ni dependencia. Además, diversos estudios han demostrado que los niños en tratamiento tienen una menor probabilidad de presentar trastornos por abuso de drogas en la adolescencia y la vida adulta.
- Los psicoestimulantes dejan de ser eficaces en la adolescencia.
Los estudios realizados en adolescentes señalan una eficacia de los psicoestimulantes similar a la que tiene en la infancia (70-80%).
- Los psicoestimulantes son fármacos inseguros que producen múltiples efectos secundarios.
Los psicoestimulantes son fármacos con más de 30 años de uso y estudios que les avalan, y que han demostrado su eficacia y seguridad en el tratamiento del TDAH. No existen casos publicados de muertes por sobredosis o por otros motivos (a pesar de lo que algunas páginas en Internet indican), y en la mayor parte de los casos sus efectos secundarios son moderados y desaparecen en unas semanas.
- El tratamiento con psicoestimulantes debe interrumpirse en vacaciones y fines de semana.
Aunque los psicoestimulantes tienen efectos positivos en el rendimiento escolar y la capacidad atencional, sus efectos son igualmente positivos sobre el control conductual del TDAH. Dado que el trastorno se manifiesta no sólo en el colegio, sino también en casa y otros entornos, debe mantenerse a fin de controlar sus síntomas también en estos ambientes.
- Los psicoestimulantes alteran el crecimiento (por eso debe interrumpirse periódicamente).
Aunque los resultados de los estudios sobre el crecimiento aún no son definitivos, parece que esta afirmación no es cierta. En todo caso, los estudios que hablan de una disminución de la talla final de los niños refieren una disminución de 1 a 3 centímetros, lo que parece poco significativo comparado con las consecuencias del trastorno sin tratamiento.